Metas
Metas La claridad absoluta en lo que se quiere transforma la vida. Cuanto más claro sea el objetivo, más rápido se movilizarán las ideas, los recursos y las personas necesarias para alcanzarlo. Se convierte en una fuerza magnética que dirige cada pensamiento y acción hacia la realización. Lo que se piensa la mayor parte del tiempo se convierte en realidad. Pensar en lo que se quiere, en lugar de lo que se teme, activa el mecanismo de éxito interior y pone en marcha la transformación.
Aceptar la responsabilidad total sobre la propia vida es el punto de partida del cambio verdadero. Nada cambia hasta que uno mismo cambia. Asumir que todo lo que ocurre —bueno o malo— es resultado de elecciones, decisiones o acciones personales, produce una liberación inmediata del peso de las emociones negativas. Dejar de culpar a otros, abandonar las excusas y asumir el control absoluto crea una sensación poderosa de dominio, claridad y dirección.
Las emociones negativas —como la ira, la envidia, la autocompasión o la frustración— tienen su raíz en cuatro causas: la justificación, la racionalización, la preocupación por la opinión ajena y la costumbre de culpar. Todas ellas desaparecen cuando se adopta la actitud de “Soy responsable”. Es imposible seguir sintiéndose negativo cuando se asume la autoría total de lo que ocurre.
