Muchos cuerpos, una misma alma
Muchos cuerpos, una misma alma El destino no es inmutable. Cada acción que se toma en el presente tiene el poder de cambiar el curso del futuro. Alguien que en una vida anterior causó dolor puede, en esta, elegir la compasión y equilibrar su energía. La evolución del alma depende de estas elecciones. Nada está predeterminado; el libre albedrío permite moldear el camino en cada encarnación.
Las regresiones permiten revivir el pasado para sanar el presente. Al acceder a recuerdos de otras vidas, el alma puede comprender las razones detrás de ciertos patrones de comportamiento y transformarlos. De igual manera, las progresiones al futuro ofrecen una visión de lo que está por venir, no como un destino fijo, sino como una posibilidad que puede ajustarse con las decisiones correctas en el ahora.
El pasado influye en el presente, el presente moldea el futuro, y todas las vidas están interconectadas en una danza infinita de aprendizaje y evolución. Comprender esta conexión es clave para avanzar con conciencia, tomando cada momento como una oportunidad para crecer y transformar la realidad propia y colectiva.