Muchos cuerpos, una misma alma
Muchos cuerpos, una misma alma El destino no es un camino rígido e inmutable. Aunque el alma trae consigo tendencias y aprendizajes de vidas pasadas, cada decisión tomada en el presente puede alterar su curso. El libre albedrío es el poder supremo de elección, la capacidad de transformar la existencia y definir el futuro con base en las acciones y pensamientos de cada momento.
No todo está predestinado. Existen patrones kármicos, lecciones pendientes y encuentros inevitables con ciertas almas, pero la forma en que se desarrollan las experiencias depende de la voluntad de cada individuo. Dos personas destinadas a reencontrarse pueden elegir amarse, lastimarse o ignorarse, y cada elección tendrá consecuencias en su evolución.
El libre albedrío no significa que todo sea azaroso. Hay eventos que el alma elige antes de encarnar, circunstancias diseñadas para su crecimiento. Puede escoger nacer en una familia determinada, enfrentar ciertos desafíos o desarrollar talentos específicos. Sin embargo, dentro de ese marco, la voluntad personal decide cómo se vive cada experiencia, si se aprende la lección o se repite el error.
