Agnes Grey
Agnes Grey —No, creÃa saberlo; pero no sabÃa ni la mitad de la verdad. Ya sé que usted me advirtió… ¡ojalá la hubiera escuchado! Ahora es demasiado tarde para lamentarse. Por otra parte, mi madre debÃa saber cómo era mejor que ninguna de las dos, y nunca me previno, al contrario… Además, yo creÃa que me adoraba y que me dejarÃa hacer lo que quisiera. Al principio lo parecÃa, ahora no se preocupa por mà lo más mÃnimo. No me importarÃa que hiciera lo que le viniera en gana, si pudiera divertirme y quedarme en Londres, o si pudiera tener amistades… pero, efectivamente, hace lo que quiere, y yo debo ser una prisionera y una esclava.