Agnes Grey
Agnes Grey Gracias a su constante esfuerzo, Edward ha conseguido realizar sorprendentes reformas en su parroquia y es respetado y querido por sus habitantes tanto como merece; pues, sean los que fueren sus defectos como hombre —de los que nadie está completamente exento—, desafÃo a quien ponga en duda su conducta como pastor, como marido o como padre.
Nuestros hijos, Edward, Agnes y la pequeña Mary, prometen ser personas de bien; su educación, por el momento, es casi en su totalidad responsabilidad mÃa, y no les faltará nada que los cuidados de una madre pueda darles.
Nuestra modesta renta es más que suficiente para cubrir nuestras necesidades, y practicando la economÃa que aprendimos en tiempos más difÃciles, sin imitar nunca a nuestros vecinos más ricos, conseguimos no solo vivir confortablemente, sino que cada año podemos ahorrar algo para nuestros hijos y algo para dar a los necesitados.
Y, ahora, creo haber dicho bastante.