Agnes Grey
Agnes Grey Finalmente, al no encontrar argumentos convincentes, su padre les dijo que podían casarse si ése era su deseo pero que, de hacerlo, su hija perdería todo derecho a su fortuna. De esa forma esperaba que el ardor de ambos se enfriase; pero estaba equivocado. Mi padre conocía demasiado bien las extraordinarias cualidades de mi madre para no darse cuenta de que ella sola constituía una valiosa fortuna, y si accedía a embellecer su humilde casa, él se sentía dichoso de tomarla por esposa en cualquier circunstancia; por su parte, mi madre prefería trabajar con sus propias manos a separarse del hombre que amaba, cuya felicidad era la suya propia, y con quien, unidos en cuerpo y alma, ya formaba un solo ser. De forma que su fortuna pasó a engrosar la bolsa de una hermana más inteligente que se había casado con un rico nabab, mientras ella, para sorpresa y disgusto de todos los que la conocían, iba a enterrarse en una sencilla aldea rural entre las colinas de… Y sin embargo, a pesar de todo esto, y a pesar de la energía de mi madre y de los caprichos de mi padre, creo que no se podría encontrar en toda Inglaterra una pareja más feliz.