La inquilina de Wildfell Hall
La inquilina de Wildfell Hall UN ASALTO
A la mañana siguiente me acordé de que yo también tenía que ir a L…; así que monté mi caballo y me puse en camino poco después del desayuno. Era un día frío y lluvioso, pero no me importaba: era el más adecuado para mi estado de ánimo. Probablemente iba a ser un viaje solitario, pues no era día de feria, y el camino que recorría era poco frecuentado los demás días; sin embargo, esto también era de mi agrado.
