La inquilina de Wildfell Hall

La inquilina de Wildfell Hall

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO XXII

RASGOS DE AMISTAD

5 de octubre. — El dulce líquido de mi copa no es puro: está rociado con un amargor que no puedo ocultarme ni disimular como quisiera. Puedo tratar de convencerme de que la dulzura predomina; puedo llamar a esas gotas amargas un aromático sabor; pero aunque diga lo que quiera, están ahí todavía y no tengo más remedio que beberlas. No puedo cerrar los ojos ante los defectos de Arthur y cuanto más le amo más me preocupan. Su mismo corazón, en el que tanto confío, es, me temo, menos tierno y generoso de lo que pensaba. Al menos, hoy me ha dado una prueba de su carácter que parecía merecer un nombre más duro que el de desconsideración. Él y lord Lowborough nos acompañaban a Annabella y a mí en un largo, delicioso paseo a caballo; él iba a mi lado, como de costumbre, y Annabella y lord Lowborough iban un poco más adelantados, este último inclinándose sobre su compañera como si los dos sostuvieran una conversación tierna y confidencial.

—Estos dos nos tomarán la delantera, Helen, si no vamos con cuidado —observó Huntingdon—. Acabarán casándose, no cabe duda. Ese Lowborough está bastante colado. Pero sospecho que se encontrará en un aprieto cuando la consiga.

—Y ella se encontrará en un aprieto cuando lo consiga a él —dije—, si es verdad lo que he oído.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker