La inquilina de Wildfell Hall
La inquilina de Wildfell Hall DOBLE SOLEDAD
20 de diciembre de 1824. — Hoy se cumple el tercer aniversario de nuestro dichoso enlace. Ahora hace dos meses que nuestros huéspedes nos dejaron para que disfrutáramos uno de la compañía del otro. Llevo nueve semanas experimentando la nueva fase de la vida conyugal: dos personas que viven juntas como señor y señora de la casa, y padre y madre de un hermoso y alegre niño, comprendiendo los dos que no existe amor, ni amistad, ni simpatía entre ellos. En lo que depende de mí me esfuerzo por vivir apaciblemente con él: le trato con una impecable cortesía, me pliego a su conveniencia siempre que me parece razonable hacerlo, y le consulto con un aire casi profesional sobre los asuntos domésticos, condescendiendo con su placer y juicio, incluso cuando sé que este último es inferior al mío.
