El profesor
El profesor Todos los días, cuando iba al internado de mademoiselle Reuter, hallaba nuevas ocasiones para comparar el ideal con la realidad. ¿Qué sabía yo del carácter femenino antes de llegar a Bruselas? Muy poco. ¿Y qué idea me había hecho de él? Una idea vaga, leve, sutil, resplandeciente; ahora, al conocerlo de cerca, descubría que era una sustancia más que palpable, a veces también muy dura, con metal en ella, tanto hierro como plomo.
