Jane Eyre
Jane Eyre Hasta el momento he relatado con todo detalle todos los acontecimientos de mi insignificante existencia. He dedicado a los diez primeros años de mi vida casi el mismo número de capítulos. Sin embargo, esta no es una autobiografía al uso: solo pretendo narrar aquellos recuerdos que posean un cierto grado de interés, y por ello voy a dejar en blanco un espacio de casi ocho años. Solo son necesarias unas cuantas líneas para que no se pierda el hilo de la historia.
El tifus fue desapareciendo gradualmente de Lowood, pero no hasta haber cumplido con su devastadora misión, provocando que la atención pública se fijara en la virulencia de la epidemia y en el elevado número de víctimas. Se investigó el foco de la infección y salieron a la luz varios hechos que suscitaron un alto grado de indignación pública. La insalubre naturaleza del lugar, la cantidad y la calidad de la alimentación de las niñas, el agua medio salada y contaminada que se usaba en la preparación de las comidas, las miserables condiciones de la ropa y del alojamiento: todo se destapó, y el resultado de dicho hallazgo fue una maldición para el señor Brocklehurst, pero una bendición para la institución.
