Jane Eyre
Jane Eyre Al parecer, y siguiendo las instrucciones del médico, el señor Rochester se acostó temprano y se levantó bastante tarde a la mañana siguiente. Cuando bajó, se dedicó a resolver asuntos de negocios: su administrador y algunos aparceros le esperaban para hablar con él.
Adèle y yo nos vimos obligadas a abandonar la biblioteca, ya que de ahora en adelante se utilizarÃa como sala de espera. HabÃan encendido un fuego en una de las habitaciones del piso de arriba, y allà trasladé nuestros libros con el fin de convertirla en nuestra futura aula. A lo largo de la mañana comprendà que Thornfield Hall era un lugar distinto. El silencio sepulcral habÃa terminado: cada dos horas alguien golpeaba la puerta o hacÃa sonar el timbre; también se oÃan pasos que cruzaban el vestÃbulo y voces desconocidas que hablaban abajo en diferentes tonos. Una corriente del mundo exterior se iba filtrando en la casa. El amo habÃa llegado y, por mi parte, preferÃa el nuevo estado de las cosas a la monotonÃa anterior.
