Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

La pobre mujer se apresuró a hacer sonar la campana y, cuando trajeron la bandeja, organizó el servicio con la mayor diligencia. Adèle y yo fuimos hacia la mesa, pero el señor no abandonó el sillón.

—¿Le importa acercarle su taza al señor Rochester? —dijo la señora Fairfax dirigiéndose a mí—. Adèle podría derramarlo.

Obedecí. En el momento en que él tomaba la taza de mi mano, Adèle, pensando que era un buen momento para intervenir en mi favor, exclamó:

—N’est-ce pas, Monsieur, qu’il y a un cadeau pour mademoiselle Eyre, dans votre petit coffre?[8]

—¿Quién ha hablado de «cadeaux»? —dijo él, de mal humor—. ¿Esperaba usted un regalo, señorita Eyre? ¿Le gustan los regalos?

Y clavó en mi rostro sus ojos, oscuros, airados y penetrantes.

—Lo cierto es que lo ignoro, señor. No tengo demasiada experiencia, pero creo que, en términos generales, se considera agradable recibir regalos.

—¡En términos generales! Pero ¿qué es lo que opina usted?

—Debería concederme un poco de tiempo antes de darle una respuesta adecuada, señor: un regalo posee muchas caras, ¿verdad?, y debería considerarlas todas antes de pronunciarme sobre el tema.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker