Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Sí —intervino la buena mujer, que ahora sabía qué terreno pisábamos—, y doy gracias cada día por la elección que la Providencia me aconsejó. La señorita Eyre ha sido una valiosa compañía para mí, y una maestra solícita y atenta para Adèle.

—No se moleste en elogiarla —respondió el señor Rochester—. Las alabanzas no me causan el menor efecto, prefiero juzgar por mí mismo. Para empezar, ella hizo que mi caballo resbalara.

—¿Cómo dice, señor? —preguntó la señora Fairfax.

—Es a ella a quien debo agradecer la torcedura.

La viuda parecía inquieta.

—¿Ha vivido alguna vez en una ciudad, señorita Eyre?

—No, señor.

—¿Ha tenido mucha vida social?

—Ninguna, excepto con las alumnas y profesoras de Lowood, y ahora con los habitantes de Thornfield.

—¿Ha leído muchos libros?

—Solo los que se han cruzado en mi camino, y no han sido demasiados ni tampoco muy interesantes.

—Ha vivido como una monja, y no me cabe duda que posee una sólida formación religiosa. Si no me equivoco, ese tal Brocklehurst, el director de Lowood, es clérigo, ¿no es así?

—En efecto, señor.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker