Jane Eyre
Jane Eyre —Oh, Adèle se irá al colegio. Eso ya estaba decidido. No tengo ninguna intención de atormentarte con los terribles recuerdos de Thornfield Hall: este lugar maldito, esta tienda de Acán, esa cripta insolente que lanza al cielo el horror de los muertos en vida; este lóbrego infierno de piedra que encierra a un diablo real, mucho peor de los que nuestra imaginación pueda construir. No te quedarás aquÃ, Jane, ni tampoco yo. Fue un error traerte a Thornfield Hall sabiendo que estaba embrujado. Incluso antes de conocerte, pedà a todos que te ocultaran el menor rastro de la maldición que invade este lugar, porque temà que nunca encontrarÃa una institutriz para Adèle si la informaba de la habitante con quien convivirÃa en la casa. PodrÃa haber trasladado a la manÃaca a otro domicilio, y de hecho poseo una casa vieja, Ferndean Manor, más retirada y escondida que esta, donde pude alojarla con absoluta seguridad, de no haber albergado algún temor sobre la insalubridad del paraje, situado en el medio del bosque, que me previno contra esa ubicación. Es probable que esos muros cenagosos me hubieran liberado de su carga en poco tiempo, pero cada villano posee su propio vicio, y el mÃo no consiste en el asesinato indirecto, aunque sea el de la persona que más odio en el mundo.