Jane Eyre
Jane Eyre Saint John sonrió.
—¿No le dije ya que usted estaba pasando por alto algunos puntos esenciales? —preguntó—. Se puso seria cuando le anuncié que habÃa heredado una fortuna, y en cambio ahora, en un momento, se alborota por un detalle intrascendente.
—¿Qué quiere decir con eso? Tal vez sea intrascendente para usted, que tiene dos hermanas y no se preocupa por una prima más. Pero yo no tenÃa a nadie, y ahora mi mundo acaba de ganar tres parientes, o dos si usted no me considera como tal. Lo repito, estoy encantada.