Jane Eyre

Jane Eyre

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Me está tocando; me está abrazando con fuerza. No estoy fría como un cadáver, ni soy etérea como el aire, ¿no es así?

—¡Mi amor está vivo! No hay duda: son sus brazos, es su cuerpo… Pero no puede ser: no merezco tal bendición después de tanta desgracia. Es un sueño, como los que me acechan de noche, en los que la abrazo y la beso, cuando siento que me ama y que nunca volverá a abandonarme.

—Se lo prometo, señor. Nunca le dejaré.

—¿Nunca, dice esta aparición? Pero yo sé lo que sucede cuando me despierto y me doy cuenta de que he sido víctima de una broma cruel. Y me quedo desolado y abandonado, empujado a esta vida oscura, solitaria y sin esperanza, con el alma sedienta y sin poder beber, con el corazón hambriento y sin alimento que darle. Eres un sueño dulce y suave que se esfumará de mis brazos en cualquier momento, tal y como hicieron antes sus hermanas. Pero bésame antes de irte. ¡Abrázame, Jane!

—¿Aquí, señor? ¿O aquí?

Posé los labios sobre aquellos ojos que habían brillado ante mí y que ahora estaban apagados; le aparté el cabello y le besé en la frente. De repente pareció comprender: era una sensación demasiado real para ser un mero sueño.

—¿Eres tú de verdad, Jane? ¿Has vuelto a mí?

—Estoy aquí.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker