Villette
Villette —Le acompañaré; estaré lista en diez minutos —prometÃ.
Y eché a correr, sin que se me ocurriera pensar lo que tal vez estés pensando, lector: que ir a cualquier lugar con Graham y sin la señora Bretton podÃa resultar censurable. Yo habrÃa sido incapaz de concebir, y mucho menos de transmitir a Graham esa idea… ese escrúpulo… sin correr el riesgo de despreciarme sin piedad; de encender en mi interior un fuego de vergüenza tan abrasador y tan terrible que muy pronto habrÃa destruido la vida que corrÃa por mis venas. Además, mi madrina, conociendo a su hijo y conociéndome a mÃ, habrÃa encontrado tan absurdo hacer de carabina con un par de hermanos como vigilar con inquietud nuestras idas y venidas.