Cumbres Borrascosas
Cumbres Borrascosas Tanto las puertas como las ventanas estaban abiertas y, sin embargo, como es usual en regiones con carbón, un hermoso fuego rojo iluminaba la chimenea. El bienestar que proporciona a la vista hace soportable el exceso de calor. Pero la sala de Cumbres Borrascosas es tan grande que los residentes tienen mucho espacio para apartarse de su influencia, por tanto, los que allà estaban se habÃan colocado no lejos de una de las ventanas. PodÃa verlos y oÃrlos antes de entrar y, en consecuencia, miré y escuché movido a ello por un sentimiento, mezcla de curiosidad y de envidia, que aumentaba a medida que me demoraba.
—¡Con-tra-rio! —dijo una voz tan dulce como una campana de plata—. ¡Es la tercera vez, tonto! No te lo repetiré más. ¡Recuérdalo o te tiro de los pelos!
—Contrario, entonces —respondió otra en tonos profundos, pero suavizados—. Y ahora dame un beso por acordarme tan bien.
—No, primero léelo todo correctamente, sin un solo error.