El Maestro y Margarita
El Maestro y Margarita Pero las personas inteligentes son inteligentes precisamente para resolver problemas difíciles. Era muy sencillo. La palabra «me» pertenecía a otro telegrama, sin duda alguna debería decir «a Berlioz», que es por error la palabra que figura al final. Con esta corrección el telegrama tenía sentido, aunque, naturalmente, un sentido trágico.
Maximiliano Andréyevich sólo esperó, para emprender rápidamente viaje a Moscú, que a su mujer se le pasara el ataque de dolor que sufría.
Tenemos que descubrir un secreto de Maximiliano Andréyevich. Indiscutiblemente le daba pena que el sobrino de su mujer hubiera perecido en la flor de la vida. Pero él era un hombre de negocios y pensaba cuerdamente que no había ninguna necesidad de hacer acto de presencia en el entierro. A pesar de eso, tenía mucha prisa en ir a Moscú. ¿Cuál era la razón? El piso. Un piso en Moscú es una cosa muy importante. Por incomprensible que parezca, a Maximiliano Andréyevich no le gustaba Kíev, y estaba tan obsesionado con el traslado a Moscú que empezó a padecer insomnios.