Cain
Cain Almas que en lo inmortal nos parecemos
y que usando ese don nos rebelamos
diciendo a ese tirano Omnipotente
¡que su mal no es un bien[16]!; que si nos hizo,
170según nos confesó —cosa que nunca
comprobé ni cre×… Pero si acaso
lo que dice es verdad…, no podrá nunca
destruirnos también, siendo inmortales.
Nos hizo asÃ, además, para, a su antojo,
175podernos torturar. ¿Qué nos importa?
Es grande y, sin embargo, en su grandeza
nunca fue más feliz de lo que somos
en nuestra dura lid. Nunca el más bueno
hubiera creado el mal, como él hiciera.
180Por mucho que se siente en un gran trono
y cree en su soledad múltiples orbes,
apilando planeta tras planeta,
indisoluble y solo está el tirano;
su mejor don serÃa aniquilarse,
185mas que reine y que él mismo multiplique
sus miserias; que espÃritus y humanos
nos entendemos bien, sufriendo juntos
dolores sin final que conseguimos
al cabo soportar, gracias a esa
190fecunda simpatÃa, ilimitada,
que todos hacia todos nos tenemos.