Cain
Cain 510¡Cogiste, madre mía aquella fruta
que ha sido más fatal a tu progenie
de lo que fue a ti misma!, pues pasaste
toda tu juventud entre delicias,
inocente y feliz, teniendo trato
515con alados espíritus dichosos,
mas nosotros, tus vastagos, no vimos
el jardín del Edén y nos acosan
unos demonios listos que se apropian
las palabras de Dios para tentarnos
520usando nuestros propios pensamientos,
ansiosos e iracundos, como fuiste
seducida a tu vez por la serpiente
en el ocio feliz que disfrutabas
confiando en tu inocencia, descuidada.
525A este ser inmortal que enfrente tengo
no puedo responder ni aborrecerlo;
con un dulce temblor lo estoy mirando,
sin separarme de él; con su mirada
ejerce una atracción tan penetrante
530que me obliga a fijar en él los ojos,
mientras mi corazón late violento.
Me llena de temor, pero me hechiza
y seducida luego me arrebata,
me arrastra junto a él, más y más cerca…
535¡Sálvame de él, Caín! ¡Sálvame pronto!
CAÍN