La sociedad del cansancio
La sociedad del cansancio La lógica inmunológica que regía el mundo moderno, basada en la oposición entre lo propio y lo extraño, lo interior y lo exterior, el amigo y el enemigo, ha colapsado. El nuevo paradigma no necesita rechazar lo otro, porque lo ha eliminado. No hay otredad que provocar, no hay extrañeza que despertar una respuesta defensiva. Todo es absorción, integración, tolerancia funcional. La sociedad ya no se protege de amenazas externas: se devora a sí misma desde dentro.
La negatividad ha sido sustituida por la positividad. Lo diferente, que antes activaba el sistema inmunológico, ha sido transformado en mera variación, en diferencia inofensiva. No provoca conflicto, no despierta defensa. La otredad ha sido consumida, neutralizada, transformada en espectáculo. Lo extraño se ha vuelto exótico, disponible al turismo y al consumo. Nada interrumpe, todo fluye.
Este cambio no es trivial. La negatividad era una condición para la vida reflexiva, para el pensamiento, para la resistencia. Sin el “no”, no hay distinción, no hay interioridad. La negatividad generaba separación, pausa, discontinuidad: condiciones necesarias para la subjetividad. La positividad, en cambio, aplana, disuelve, lo hace todo idéntico. Lo uniforme no provoca reacción, solo saturación.