La gaviota

La gaviota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—«Vamos, Marisalada —le dijo (la tía María)—, levántate para que el señor (Stein) te examine».

Marisalada no mudó de postura.

—«Vamos, hija —repitió la buena mujer—, verás cómo quedas sana en menos que canta un gallo».

Diciendo estas palabras, la tía María, apoderándose de un brazo de Marisalada, procuraba ayudarla a levantarse.

—«No me da la gana», dijo la enferma arrancándose del brazo de la vieja con una fuerte sacudida.

En el efecto que nos produce el personaje de La Gaviota, como en el género de interés que nos inspira, se nos figura que hay algo del sentimiento de inquieta compasión que nos producen ciertos dementes sosegados, pero sombríos y enérgicos, que parece como que siguen en sus ideas y en sus actos una misteriosa inspiración, de que a nadie dan cuenta, y en la que tienen una fe ciega; de aquí su áspera condición, y el agreste desdén con que acogen las advertencias y los consejos que les da lo que llamamos la cordura humana. Al ver su fe robusta en esa voz íntima que al parecer les guía en su oblicua carrera, al paso que la duda y el temor son la inseparable secuela de nuestras opiniones y de nuestros actos razonables, alguna vez nos hemos sentido a punto de preguntarnos: «¿Serán ellos los cuerdos? ¿Seremos nosotros los locos?»


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker