La gaviota

La gaviota

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Tampoco: jamás he salido de mi pueblo sino para la universidad.

—¿Pero tendréis recomendaciones?

—Ninguna.

—¿Contaréis con algún protector?

—No conozco a nadie en España.

—Pues entonces, ¿qué tenéis?

—Mi ciencia, mi buena voluntad, mi juventud y mi confianza en Dios.

Quedó el español pensativo al oír estas palabras. Al considerar aquel rostro en que se pintaban el candor y la suavidad; aquellos ojos azules, puros como los de un niño; aquella sonrisa triste y al mismo tiempo confiada, se sintió vivamente interesado y casi enternecido.

—¿Queréis —le dijo después de una breve pausa— bajar conmigo, y aceptar un ponche para desechar el frío? Entre tanto, hablaremos.

El alemán se inclinó en señal de gratitud, y siguió al español, el cual bajó al comedor y pidió un ponche.

A la testera de la mesa estaba el gobernador con sus dos acólitos; a un lado había dos franceses. El español y el alemán se sentaron a los pies de la mesa.

—Pero ¿cómo —preguntó el primero— habéis podido concebir la idea de venir a este desventurado país?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker