Amar después de la muerte o El Tuzaní de las Alpujarras
Amar después de la muerte o El Tuzaní de las Alpujarras que yo hacer por ti otra cosa
que me pedir tú. No puedo
alcanzar...-¡Ay, Alcuzcuz!
(Sale.)
¡Muy buena hacienda haber hecho!
¿En qué volverse mi amo?
Que él me ha de matar, ser cierto,
pues ser forzoso que a Gavia
no poder liegar a tiempo.
He aquí que sale e decir:
«Dar el yegua. —No le tengo.
¿Qué le hacer?-Fuéseme el yegua.—
¿Por dónde?-Por esos cerros.—
Mataréte». ¡Zas!... e dame
con el daga por el pecho.
Pues si habemos de morer,
Alcuzcuz, con el acero,
y hay mortes en que escoger,
murámonos de voneno;
que es morte más dolce. Vaya,
pus que ya el vida aborrezco.
(Saca una bota de la alforja, y bebe.)
Mejor ser morer así,
pues no morer por el menos
bañado un hombre en su sangre.
¿Cómo estar? Bueno me siento.
No ser el voneno fuerte;