Amar después de la muerte o El Tuzaní de las Alpujarras
Amar después de la muerte o El Tuzaní de las Alpujarras de Abenhumeya... Bien dije,
si estaba con él la bella
doña Isabel Tuzaní,
que hoy es Lidora, y su reina.
A la usanza de su ley
en una almohada me sienta,
gozando de embajador
en todo la prêminencia,
(Aparte.)
(¡Ay, amor, qué neciamente
dormidos gustos despiertas!)
y él de rey la autoridad.
Di tu embajada; y apenas
se divulgó que hoy a todos
dabas perdón, cuando empiezan
por las plazas y las calles
a hacer alegrías y fiestas.
Pero Abenhumeya, hijo
del valor y la soberbia,
encendido en saña, viendo
cuánto alborota y altera
a sus gentes el perdón,
esto me dio por respuesta:
«Yo soy rey de la Alpujarra;
y aunque es provincia pequeña,
a mi valor, presto España
se verá a mis plantas puesta.