Amar después de la muerte o El Tuzaní de las Alpujarras
Amar después de la muerte o El Tuzaní de las Alpujarras DOÑA ISABEL, DON JUAN DE MENDOZA.
MENDOZA
En igual duda los ojos
y los oídos me tienen,
porque de los dos no sé
cuál dijo verdad o miente:
porque si a los ojos creo,
no pareces tú lo que eres;
y si creo a los oídos,
no eres tú lo que pareces.
Merezca pues ver corrida
la sutil nube aparente
del negro cendal, porque
si una vez la luz la vence,
digan mis ojos y oídos
que hoy amaneció dos veces.
DOÑA ISABEL
Por no obligaros, don Juan,
a que dudéis más quién puede
ser quien os busca, es razón
descubrirme; que no quieren
mis celos que adivinéis
a quién la fineza deben.
Yo soy...
MENDOZA
¡Isabel, señora!
Pues ¡tú en mi cas, y tú en este
