El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea Restaurad una opinión
que habéis quitado. No creo,
que desluzcáis vuestro honor
porque los merecimientos,
que vuestros hijos, señor,
perdieren, por ser mis nietos,
ganarán con más ventaja,
señor, con ser hijos vuestros.
En Castilla, el refrán dice
que el caballo —y es lo cierto—
lleva la silla. Mirad,
Híncase de rodillas
CRESPO: que a vuestros pies os lo ruego
de rodillas y llorando
sobre estas canas que el pecho,
viendo nieve y agua, piensa,
que se me estás derritiendo.
¿Qué os pido? Un honor os pido,
que me quitasteis vos mesmo;
y con ser mío, parece,
según os lo estoy pidiendo
con humildad, que no os pido
lo que es mío, sino vuestro.
Mirad, que puedo tomarle
por mis manos, y no quiero,
sino que vos me los deis.
ÁLVARO: (¡Ya me falta el sufrimiento!) [Aparte]