El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea CRESPO: ¿Es eso os resolvéis?
ÁLVARO: Sí,
caduco y cansado viejo.
CRESPO: ¿No hay remedio?
ÁLVARO: El de callar
es el mejor para vos.
CRESPO: ¿No otro?
ÁLVARO: No.
CRESPO: Pues, ¡juro a Dios,
[Levántase y toma la vara]
que me lo habéis de pagar!
¡Hola!
Salen el ESCRIBANO y los villanos
ESCRIBANO: ¿Señor?
ÁLVARO: ¿Qué querrán
estos villanos hacer?
ESCRIBANO: ¿Qué es lo que manda?
CRESPO: Prender
mando al señor capitán.
ÁLVARO: ¡Buenos son vuestros extremos!
Con un hombre como yo,
en servicio del Rey, no
se puede hacer.
CRESPO: Probaremos.
De aquí, si no es preso o muerto,
no saldréis.
ÁLVARO: Yo os apercibo