El Alcalde de Zalamea
El Alcalde de Zalamea sin que alguna color para esto hubiera,
por disculparlo más; y así, fingiendo
que yo riño contigo, has de irte huyendo
por ahí arriba. Yo entonces enojado
la espada sacaré. Tú muy turbado
has de entrarte hasta donde
esta persona que busque se esconde.
REBOLLEDO: Bien informado quedo.
CHISPA: (Pues habla el capitán con Rebolledo
hoy de aquella manera,
desde hoy me llamarán la bolichera.)
Habla REBOLLEDO en alta voz
REBOLLEDO: ¡Voto a Dios que han tenido
esta ayuda de costa, que he pedido,
un ladrón, un gallina y un cuitado!
Y ahora que la pide un hombre honrado,
¿se la dan?
CHISPA: (¡Ya empieza su tronera!)
ÁLVARO: Pues, ¿cómo me habla a mí de esa manera?
REBOLLEDO: ¿No tengo de enojarme
cuando tengo razón?
ÁLVARO: No, ni ha de hablarme;
y agradezca que sufro aqueste exceso.
REBOLLEDO: Ucé es mi capitán, sólo por eso
callaré. Mas, ¡por Dios!, que si yo hubiera
la bengala en mi mano…