La vida es sueño
La vida es sueño sino entre las dos mitades
entreverado[41], te pido
que nos remedies y ampares.
CLOTALDO: ¡Hola!
SOLDADOS: Señor…
CLOTALDO: A los dos
quitad las armas, y atadles
los ojos, porque no vean
cómo ni de dónde salen.
ROSAURA: Mi espada es ésta, que a ti
solamente ha de entregarse,
porque, al fin, de todos eres
el principal, y no sabe
rendirse a menos valor.
CLARÍN: La mía es tal, que puede darse
al más ruín. Tomadla vos.
ROSAURA: Y si he de morir, dejarte
quiero, en fe de esta piedad,
prenda que pudo estimarse
por el dueño que algún día
se la ciñó; que la guardes
te encargo, porque aunque yo
no sé qué secreto alcance,
sé que esta dorada espada
encierra misterios grandes,
pues sólo fïado en ella
vengo a Polonia a vengarme