La vida es sueño
La vida es sueño por asunto la presteza
de una águila caudalosa[98],
que despreciando la esfera
del viento[99], pasaba a ser,
en las regiones supremas
del fuego, rayo de pluma,
o desasido[100] cometa.
Encarecí el vuelo altivo
diciendo: «Al fin eres reina
de las aves, y así, a todas
es justo que te prefieras».
Él no hubo menester más;
que en tocando esta materia
de la majestad, discurre
con ambición y soberbia;
porque, en efecto, la sangre
le incita, mueve y alienta
a cosas grandes, y dijo:
«¡Qué en la república inquieta
de las aves también haya
quien les jure la obediencia!
En llegado a este discurso[101],
mis desdichas me consuelan;
pues, por lo menos, si estoy
sujeto, lo estoy por fuerza;
porque voluntariamente
a otro hombre no me rindiera».