Quicksilver
Quicksilver Acepta.
Pero no por miedo.
Por furia.
Por venganza.
El pacto está hecho.
El precio será alto.
Y el amor, incluso el que nace entre enemigos, puede ser la traición más letal de todas.
Las estrellas de Yvelia enmudecen mientras Saeris se acerca al corazón sellado del mundo: la Puerta de Ajun. Dairon la acompaña, pero sus pasos pesan. Ambos saben que abrir esa puerta significará despertar algo que lleva siglos dormido. Algo que destruyó imperios y quebró la voluntad de los primeros Fae. Algo que sangra en las raÃces de la tierra.
—No tienes que hacerlo —le dice él, con los ojos ardiendo de miedo.
—Claro que sà —responde Saeris—. Porque nadie más puede.
Con Hayden como rehén y los Fae divididos entre la fidelidad y el miedo, Saeris cruza el umbral. Lo que encuentra más allá no es un ejército ni un monstruo.
Es una versión de sà misma.
