Fausto
Fausto —Como á eso de la oracion,
Aura cuatro ó cinco noches,
Vide una fila de coches
Contra el tiatro de Colon.
La gente en el corredor,
Como hacienda amontonada,
Pujaba desesperada
Por llegar al mostrador.
Alli á juerza de sudar,
Y á punta de hombro y de codo,
Hice, amigaso, de modo
Que al fin me pude arrimar.
Cuando compré mi dentrada
Y di güelta… ¡Cristo mio!
Estaba pior el gentÃo
Que una mar alborotada.
Era á causa de una vieja
Que le habia dao el mal…
—Y si es chico ese corral
¿A que encierran tanta oveja?
—Ahi verá: —por fin, cuñao,
A juerza de arrempujon,
Sali como mancarron
Que lo sueltan trasijao.
Mis botas nuevas quedaron
Lo propio que picadillo,
Y el fleco del calsoncillo
