Fausto
Fausto —Al rato el lienzo subió
Y deshecha y lagrimiando,
Contra una máquina hilando
La rúbia se apareció.
La pobre dentró á quejarse
Tan amargamente alli,
Que yó á mis ojos senti
Dos lágrimas asomarse.
—¡Qué vergüenza!
—Puede ser:
Pero, amigaso, confiese
Que á usté tamien lo enternece
El llanto de una mujer.
Cuando á usté un hombre lo ofiende,
Ya sin mirar para atrás,
Pela el flamenco y ¡sas! ¡tras!
Dos puñaladas le priende.
Y cuando la autoridá
La partida le ha soltao,
Usté en su overo rosao
Bebiendo los vientos va.
Naides de usté se despega
Porque se haiga desgraciao,
Y es muy bien agasajao
En cualquier rancho á que llega.
Si es hombre trabajador,
Ande quiera gana el pan:
