Cronicas
Cronicas Desde agosto de 1944 todos hablan aquà de revolución; y siempre sinceramente, no cabe la menor duda. Pero la sinceridad no es una virtud en sÃ. Hay sinceridades tan confusas que son peores que las mentiras. No se trata hoy, para nosotros, de hablar con el corazón en la mano, sino sólo de pensar con claridad. En el plano de las ideas, la revolución es un cambio de las instituciones polÃticas y económicas para que en el mundo reinen más libertad y más justicia. En el de la práctica, es el conjunto de acontecimientos históricos, a menudo infelices, que introducen ese cambio feliz.
¿Puede decirse hoy que la palabra se emplea en su sentido clásico? Cuando la gente oye hablar de revolución en Francia, y suponiendo que no pierda entonces su sangre frÃa, piensa en un cambio en el sistema de propiedad (en general la comunidad de los medios de producción) conseguido, bien a través de una legislación establecida con arreglo a las leyes de la mayorÃa, bien con motivo de la toma del poder por una minorÃa.