Cronicas
Cronicas Sí, lo que hay que combatir hoy son el miedo y el silencio, y con ellos la separación de los espíritus y de las almas que entrañan. Lo que hay que defender es el diálogo y la comunicación universal de los hombres entre sí. La servidumbre, la injusticia, la mentira son los azotes que rompen esa comunicación e impiden ese diálogo. Por eso debemos rechazarlos. Pero esos azotes son hoy en día la materia misma de la historia y, por lo tanto, muchos hombres los consideran males necesarios. Es cierto, asimismo, que no podemos escapar a la historia, pues estamos metidos en ella hasta el cuello. Pero podemos aspirar a luchar en la historia para preservar esa parte del hombre que no le pertenece. Eso es todo lo que quise decir. Y, de todas formas, definiré todavía mejor esa actitud y el espíritu de estos artículos con un razonamiento sobre el que quisiera, antes de terminar, que se meditase con lealtad.