Cronicas
Cronicas Quisiera que se interprete bien lo que me propongo decir en este artÃculo y en los que seguirán. Hablo en nombre de una fraternidad de lucha y no apunto a nadie en particular. Las crÃticas que es posible hacer se dirigen a toda la prensa sin excepción, incluidos nosotros. ¿Alguien dirá que esto es prematuro, que antes de hacer este examen de conciencia hay que dar tiempo a nuestros periódicos para que se organicen? La respuesta es «no».
Estamos bien situados para saber en qué increÃbles condiciones se han elaborado nuestros periódicos. Pero no es ésa la cuestión. La cuestión es cierto tono que era posible adoptar desde el principio y que no se adoptó. Precisamente en el momento en que esa prensa se está haciendo, en el que va a adquirir su rostro definitivo, es cuando importa que se examine a sà misma. Sabrá mejor lo que quiere ser y lo será.
¿Qué querÃamos? Una prensa clara y viril, con un lenguaje respetable. Para hombres que durante años, al escribir un artÃculo, sabÃan que podÃan pagar ese artÃculo con la cárcel y la muerte, era evidente que las palabras tenÃan su valor y que debÃan estar muy pensadas. Es esa responsabilidad del periodista ante el público lo que querÃan restablecer.