Cronicas
Cronicas —...¿No cree usted que se podrÃa basar una moral muy pura en la idea de felicidad, lamentablemente confundida en el pensamiento de algunos con el abandono, elplacer, la vida fácil? Y eso que la felicidad es una virtud muy alta y muy difÃcil de conquistar (¿qué hay de más raro, por lo demás, que un hombre feliz?)...
—SÃ, en lo que se refiere a la felicidad. Pero sin exclusivas. El error proviene siempre de una exclusión, dice Pascal. Si se busca sólo la felicidad, se va a parar a la facilidad. Si sólo se cultiva la desdicha, se desemboca en la complacencia. En ambos casos, una devaluación. Los griegos sabÃan que hay una parte de sombra y una parte de luz. Hoy, no vemos sino la sombra y la tarea de quienes no quieren desesperar consiste en recordar la luz, los mediodÃas de la vida. Pero es una cuestión de estrategia. En cualquier caso, a lo que hay que tender no es a la perfección, sino al equilibrio y al dominio.
—¿No es lÃcito inferir que el sufrimiento de los niños —tan inútil, tan monstruoso e injustificable— es una de esas evidencias que nos llevan a negarnos a creer en lo que los cristianos llaman divina Providencia, que nos conducen a considerar la Creación como una gran obra fallida?