Cronicas
Cronicas «...Por supuesto, proclamarse revolucionario y rechazar por otra parte la pena de muerte, la limitación de las libertades y la guerra es no decir nada. Así pues no digamos nada, provisionalmente, sino que proclamarse revolucionario y ensalzar la pena de muerte, la supresión de las libertades y la guerra, es decir solamente que uno es reaccionario, en el sentido más objetivo y menos reconfortante de la palabra. Y como los revolucionarios contemporáneos han aceptado ese lenguaje, hoy vivimos universalmente una historia reaccionaria. Todavía no sabemos durante cuánto tiempo los poderes policiales y los poderes del dinero seguirán haciendo la historia en contra de los intereses de los pueblos y la verdad del hombre. Pero tal vez por esa razón nos quede aún esperanza. Puesto que no vivimos ya en tiempos revolucionarios, aprendamos al menos a vivir el tiempo de los rebeldes. Saber decir no, esforzarse cada uno en nuestro puesto por crear valores vivos de los cuales no podrá prescindir ninguna renovación, mantener lo que es válido, preparar lo que merece vivirse, practicar la felicidad para dulcificar el terrible sabor de la justicia, son motivos de renacimiento y de esperanza.