Cronicas
Cronicas Dicho esto con toda claridad, ¿por qué España? Se lo confieso, me da un poco de vergüenza formular la pregunta por usted. ¿Por qué Guernica, Gabriel Marcel? ¿Por qué esa conjunción en la que, por primera vez, a la vista de un mundo todavía dormido en su comodidad y en su miserable moral, Hitler, Mussolini y Franco demostraron a unos niños cuál era la técnica totalitaria? Sí, ¿por qué esa conjunción que también nos concernía? Por primera vez, los hombres de mi edad se encontraban en la historia con la injusticia triunfante. La sangre de los inocentes corría entonces en medio de una gran charlatanería farisaica que, cabalmente, perdura todavía. ¿Por qué España? Pues porque hay algunos que no nos lavaremos las manos de esa sangre. Sean cuales sean las razones del anticomunismo, y las conozco muy buenas, no conseguirá que lo aceptemos si se abandona a sí mismo hasta olvidar esa injusticia, que se perpetúa con la complicidad de nuestros gobiernos. Yo he dicho tan alto como pude lo que pensaba de los campos de concentración rusos. Pero eso no me hará olvidar Dachau, Buchenwald y la agonía sin nombre de millones de hombres, ni la espantosa represión que diezmó a la República española. Sí, a pesar de la conmiseración de nuestros grandes políticos, es todo eso, en conjunto, lo que hay que denunciar. Y no disculparé esa odiosa peste en el Oeste de Europa porque haga estragos en el Este, sobre extensiones mucho mayores. Escribe usted que, para quienes están bien informados, no es de España de donde llegan en este momento las noticias más adecuadas para desesperar a quienes aprecian la dignidad humana. Está usted mal informado, Gabriel Marcel. Todavía ayer, cinco miembros de la oposición política fueron condenados a muerte en España. Pero, al cultivar el olvido, se prepara usted para estar mal informado. Ha olvidado usted que las primeras armas de la guerra totalitaria se bañaron en la sangre española. Ha olvidado usted que, en 1936, un general rebelde sublevó, en nombre de Cristo, a un ejército de moros para arrojarlo contra el gobierno legal de la República española, llevó al triunfo una causa injusta tras imperdonables matanzas e inició a partir de entonces una atroz represión que ha durado diez años y que aún no ha terminado. Sí, verdaderamente, ¿por qué España? Porque, como otros muchos, usted ha perdido la memoria.