Cronicas
Cronicas A partir de ese momento, se mira hacia otro lado, se habla de otra cosa. Nadie es responsable o, si alguien lo es, seguramente se trata del vecino. Es muy cierto que se han ensañado un poco de más con esos judíos que volvían de los campos de concentración alemanes. Pero la culpa es de los ingleses, o de los árabes, de los franceses también, quizá de los alemanes, y desde luego de los judíos. ¡No es, pues, culpa de nadie, conque dejadnos dormir tranquilos! Y los franceses se duermen con el sueño de los fariseos, felices de saber que son los ingleses quienes cargan con este maldito asunto. Los estadounidenses se indignan (en los grandes hoteles de Nueva York no admiten judíos, pero no es lo mismo), los árabes esperan y los rusos denuncian (imagínense, ¡campos de concentración!). Los ingleses, más modestos, se han contentado con golpear.