Cronicas
Cronicas He aquí por qué Laissez passer mon peuple es un libro incómodo. No habla de todos los perseguidos, sino sólo de ese pueblo que es el símbolo de la persecución, como suele decirse con complacencia, y que, tras años de indecible martirio, ve alzarse el odio incluso en rostros franceses. Ese pueblo quiere recobrar sus naranjos y sus lagos. Pero de los naranjos cuelgan banderas y de los lagos la pesca está vedada. Simón el pescador ya no está en su casa. Nada es sencillo, como veis.