Cronicas
Cronicas —¿Le parece lógico comparar las palabras «odio» y «mentira»?
—El odio es en sà una mentira. Hace el silencio, instintivamente, en torno a toda una parte del hombre. Niega lo que, en cualquier hombre, merece compasión. Miente, por lo tanto, esencialmente, sobre el orden de las cosas. La mentira en cambio es más sutil. Cabe mentir sin odio, por simple amor a sÃ. Por el contrario, todo hombre que odia se detesta en cierto modo a sà mismo. No hay, pues, un nexo lógico entre la mentira y el odio, pero hay una filiación casi biológica entre el odio y la mentira.
—En el mundo actual, presa de las exasperaciones internacionales, ¿no adopta a menudo el odio la máscara de la mentira? Y la mentira, ¿no es una de las mejores armas del odio, la máspérfiday quizá la más peligrosa?