Cronicas
Cronicas Añadiré solamente que lo hice con conocimiento de causa. La única frase de Leval capaz de amargarme, viniendo de un libertario, es en efecto aquella donde escribe que me erijo en censor de todos. Sin embargo, si El hombre rebeldejuzga a alguien, es ante todo a su autor. Todos aquellos para quienes los problemas aireados en el libro no son mera retórica han comprendido que yo analizaba una contradicción que había sido primero la mía. Los pensamientos de los que hablo me han alimentado y he querido continuar desembarazándolos de lo que les impedía, a mi parecer, avanzar. No soy un filósofo, en efecto, y no sé hablar sino de lo que he vivido. Viví el nihilismo, la contradicción, la violencia y el vértigo de la destrucción. Pero, al mismo tiempo, celebré el poder de crear y el honor de vivir. Nada me autoriza a juzgar desde lo alto a una época de la que soy totalmente solidario. La juzgo desde el interior, confundiéndome con ella. Pero estoy en mi derecho de decir lo que ahora sé sobre mí y sobre los otros, con la única condición de que no sea para sumarse a la insoportable desgracia del mundo, sino sólo para designar, en los muros oscuros contra los que andamos a tientas, los lugares aún invisibles donde abrir algunas puertas. Sí, estoy en mi derecho de decir lo que sé, y lo diré. Sólo me intereso por el renacimiento.