Cronicas
Cronicas Nuestros camaradas comunistas han de comprender que estos cuatro años han dado muchos motivos de reflexión a unos hombres que no estaban en posesión de una doctrina tan firme como la suya. Y reflexionaron con buena voluntad, en medio de mil peligros. Entre tantas ideas trastrocadas, tantos rostros puros sacrificados, en medio de los escombros, sintieron la necesidad de una doctrina y una vida nuevas. Para ellos en junio de 1940 murió todo un mundo.
Hoy buscan esa verdad nueva con la misma buena voluntad y sin ánimo exclusivista. Es también perfectamente comprensible que esos mismos hombres, al reflexionar sobre la más amarga de las derrotas, conscientes también de sus propias flaquezas, hayan juzgado que su país pecó por confusión y que a partir de ahora el futuro sólo podrá adquirir su sentido con un gran esfuerzo de clarividencia y de renovación.
Ése es el método que intentamos aplicar hoy. Y quisiéramos que se nos reconociera el derecho a intentarlo de buena fe. No pretende rehacer toda la política de un país. Quiere sólo tratar de suscitar en la vida política de este país una experiencia muy limitada que consistiría, mediante una simple crítica objetiva, en introducir el lenguaje de la moral en el ejercicio de la política. Eso equivale a decir sí y no al mismo tiempo y decirlo con la misma seriedad y objetividad.