Cronicas
Cronicas Nos topábamos así con una objeción difícilmente refutable, pues, en tal caso, cuantos en los periódicos que forzosamente leen los soldados dicen lo que ven, que la guerra de Indochina es un callejón sin salida, que cuesta muy cara en sangre y en dolores, que es un pesado fardo para el presupuesto del país y también para su conciencia, y que sería deseable buscar al menos los medios de ponerle fin, deberían asimismo tomar el camino de las cárceles. Lo único que los diferencia de Henri Martin es que no son militares. Pero, a partir del momento en que no se sanciona solamente la infracción de Henri Martin a la ley militar, se identifica su caso con el de quienes se oponen a la guerra de Indochina. Y si se hace una distinción al condenarlo tan duramente, entonces nos da que pensar que su calidad de comunista constituye, en su caso, una circunstancia agravante.
Más valdría decir, pues, si quieren retenerlo en prisión, que lo retienen porque es comunista. Sólo restaría justificar esa decisión y después construir, en vez de las viviendas que necesitamos, las miles de prisiones necesarias para encerrar a varios millones de electores comunistas. Personalmente, y aunque me opongo firmemente a la doctrina y la práctica del comunismo estaliniano, creo que esa justificación es imposible y que hay, por el contrario, que permitir que los comunistas se beneficien de las libertades democráticas en la misma medida en que los otros ciudadanos se benefician de ellas.