Cronicas
Cronicas Ayer nos resultó difícil hablar de Rene Leynaud. Quienes hayan leído en un rincón del periódico el anuncio de que un periodista de la Resistencia que respondía a ese nombre había sido fusilado por los alemanes, no habrán concedido sino una distraída atención a lo que para nosotros era una noticia terrible y atroz. Y sin embargo es preciso que hablemos de él. Es preciso que hablemos para guardar la memoria de la Resistencia, no en una nación que corre el riesgo de ser olvidadiza pero sí al menos en algunos corazones atentos a la calidad humana.
Entró en la Resistencia ya en los primeros meses. Todo lo que constituía su vida moral, el cristianismo y el respeto a la palabra dada, lo había empujado a ocupar silenciosamente su puesto en esta batalla de sombras. Había elegido el nombre de guerra que respondía a lo más puro que había en él: para todos sus camaradas de Combat se llamaba Clair, «Claro».