Cronicas
Cronicas Los norteamericanos nos prometen hoy devolver en avión a cinco mil deportados diarios. Esa promesa llega despues de nuestro llamamiento y la registramos con alegrÃa y satisfacción. Pero sigue en pie la cuestión de los campos en cuarentena. El tifus está diezmando los campos de Dachau y Allach. Los médicos deportados que están allà piden que la cuarentena se haga no en el campo mismo, superpoblado y donde cada pulgada de terreno está infectada, sino en el campamento de las S.S. que se encuentra a unos kilómetros y es limpio y confortable. Eso no se ha conseguido aún, y debe conseguirse.
Cuando todo esté solucionado, habrá que deslindar las responsabilidades, y se hará. Pero hay que despertar a quienes duermen, a todos los que duermen, sin excepción. Hay que decirles, por ejemplo, que es inadmisible que nuestros camaradas deportados no mantengan una correspondencia regular con sus familias y que la patria les parezca hoy tan remota como en los dÃas de su mayor desdicha. Hay que decirles también, a tÃtulo de ejemplo, que no son conservas lo que se les debe dar a esos organismos deteriorados, sino una alimentación controlada por médicos que exige todo un equipamiento y que salvará algunas de esas vidas insustituibles.